Muchas personas durante el día pasan por el mesón de préstamo de libros en la biblioteca, sin embargo son pocos los que cuentan su historia, particularmente no soy proclive a escuchar o preguntar por aspectos personales de la vida de los usuarios, pero se dan algunos casos excepcionales en que me encuentro con las defensas bajas y algún caballero o dama de avanzada edad me transmite sus experiencias, sus secretos o problemas que los aquejan. Algunas funcionarias se han transformado en verdaderas enfermeras o confesoras, roles que prefiero desempeñar solo en mi vida privada. Poco importa que uno no quiera escuchar cuando alguien lo que quiere es hablar. Cada persona carga con un peso, unos más pesados que otros, algunos con un misterio o una tristeza guardada por mucho tiempo, con la cual finalmente nos acostumbramos a llevar en silencio, otros portan con el padecimiento ajeno por el resto de sus vidas hasta que a uno de los dos se los lleve la muerte terminando con la aflicción.
Desde el mesón veo una mujer baja y ancha, con pesados pasos sube la escalera, se apoya con su brazo en cada peldaño, en su cara rosada se esbozaba una sonrisa cuando llega al mesón, que debido a su baja estatura le queda a la altura del pecho, deja un bolso arriba y extrae unos libros; “le devuelvo los libros de la señora Berta y aquí están los míos”. El rigor o la buena educación nos obligan a preguntarle como está; la respuesta es casi siempre la misma, con el tono habitual nos responde que está cansada, la señora para quien trabaja, a quien cuida y atiende diariamente, trabajo gracias al cual se mantiene a ella y a su hijo de dieciocho años, le da mucho que hacer. Postrada y todo, la anciana dispone de ella con la autoridad que le da el poder de su dinero y a su estatus privilegiado producto del sacrificio y esfuerzo que le costó recibir la herencia que su familia abnegadamente ha resguardado por generaciones, manda a nuestra usuaria de un lado a otro, en muchas ocasiones con un trato denigrante, que le cuesta trabajo adicional aguantar, primero porque con el paso de los años se reduce la posibilidad de conseguir empleo y lo otro por una razón muy poderosa, su hijo, al que quiere darle una buena educación y que logre insertarse en la sociedad como ella no lo pudo hacer. Un embarazo prematuro liquidó sus sueños juveniles, no tan solo de expectativas personales, sino también de amor, porque el que le dejó la semilla en sus entrañas dejó al mismo tiempo la orfandad y el abandono, una imagen anónima, esfumándose definitivamente, permaneciendo como un fantasma o como una irresoluta elucubración. Lo que tuvo más a mano y de allí no volvió a salir, fue trabajar como empleada doméstica, así pudo tener una casa decente donde vivir y con algo de dinero que le alcanzó para poner a su retoño en un colegio decente. Mrs. Buller viene regularmente a la biblioteca para llevar libros a la anciana y para ella también, para la abuela corresponden las novelas románticas, best sellers, de autoras que escriben tres títulos por año y llenan dos filas de estanterías con sus libros con lomo plateado. La señora Buller, por su parte escoge literatura que según ella le pueda aportar algo más que aventuras, menciona como ejemplo “El Código da Vinci” o alguna novela histórica que de moda y las cuales proliferan por las librerías capitalinas. Este “revival” histórico trata de revivir antiguas tendencias o “redescubrirlas” muchas veces con un fin comercial. Las historias de personajes famosos, sobre todo reyes y reinas u hombres de la cúpula eclesiástica son el material con el que se configuran melodramas que sacan a relucir los aspectos más desconocidos o chismosos de sus vidas. “Yo he aprendido todo de los libros, los libros educan, lo sacan a uno de la ignorancia. Fíjese que yo a mi hijo lo único que puedo dejarle es una buena educación y le ha ido súper bien gracias a Dios, ahora sacó súper buen puntaje en la prueba esa de aptitud y quedó en Arquitectura. La gente me dice que es tan caro que aquí que allá, pero no importa, va entrar igual, porque él no puede ser como yo, no puedo permitir eso yo aunque que me cueste el alma. El otro día fuimos a la Municipalidad y quedaron de darle una plata para que estudie, así es que habrá que apretarse un poco más el cinturón nomás, pero al final él va a tener su carrera y va poder salir adelante, esa es mi mayor satisfacción”. Encadenados él y su madre a un destino que lejos de separarlos lo va uniéndo más y más, con todo lo que implica ese fatídico laso, la madre cuida del hijo y después él hará algo al respecto cuando a su madre ya no le queden fuerzas suficientes para subsistir por ella misma.
Este es el drama de muchas personas que cruzan la valla de los sesentas pasando al último tramo de la existencia. No todos los ancianos llegan bien parados al final del camino, algunos agonizan durante años con enfermedades que resultan verdaderos calvarios. Paralelamente al momento en que un ser humano de edad madura empieza a consolidar su vida material y emocional, otro, su progenitor está en plena caída, es la instancia para devolverle la mano y cerrar el ciclo “natural” al que estamos obligados a enfrentar, aunque algunos deciden no hacerlo y dejan a la deriva a un extraño que alguna vez los tuvo en su vientre permitiéndoles salir al mundo. Si bien la familia es una organización inherente al ser humano, hemos creado un mundo que ha pervertido el estado “natural” y que mutila día a día su esencia y su ciclo vital, es un mundo de muerte, de destrucción de los valores que hipócritamente defienden en un discurso institucional, por lo tanto la decisión más humana que podemos tomar, es la de no traer niños al mundo, no llevar a la muerte a un ser querido, no hacerlo cargar con la ignominia de la raza humana, por lo menos hasta que el panorama mejore, tal vez cuando no quede ya ninguno de nosotros. Lo más humano es no permitir más humanos en esta tierra o ¿será que todavía podremos formar humanos realmente “humanos” que humanicen el mundo?
La señora Violeta, es una mujer de unos cincuenta años que carga con una madre enferma hace mucho tiempo, finalmente cayó en cama y no se ha podido volver a parar. Desde su lecho, que es más bien su trono fúnebre, ordena, gime, patalea e insulta, repartiendo execraciones a toda la humanidad. La señora Violeta no tiene vida, como se suele decir, si la tiene es una vida limitada a esa coyuntura, sin libertad, sin el suficiente esparcimiento, ahogada por el grito agónico de su madre que no quiere partir al más allá y dejarlas descansar a ella y a su hija. La madre de Violeta la requiere constantemente, no la deja salir ni respirar, desea que esté con ella día y noche, la chantajea, le dice que se va a morir si la deja sola. Violeta cada dos semanas encuentra un escape cuando va a cambiar los libros que ella y su madre leyeron. Best Sellers policiales y románticos alivian la rutina, la cambian, estiran su tiempo libre, que es más bien un tiempo esclavo. Violeta desea íntimamente que toda esa pesadilla termine, pero eso significa la desaparición de su progenitora. Prefiere cuidarla, hacer lo que debe para que nadie la culpe, ese pecado la condenaría a vivir otro infierno más. Hace unos días me enteré que la pesadilla terminó, Violeta no le informó a nadie, ni funerales ni velorio ni nada, se supo solamente porque Violeta tuvo que justificar su ausencia durante un par de días al trabajo, luego nadie sabía que hacer cuando ella viniese a buscar libros, si darle el pésame o guardar el mismo silencio que ella respecto del final de aquella historia.
El Pasador de Libros
Historias de un Pasador de Libros
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Saturday, June 02, 2007
El Remedio de un Libro


4 Comments:
no hy mucho que comentar. Quizá las cosas que pude haber pensado o sentido desde el texto ya están escritas. No mas decir que ha sido una grata lectura.
:)
saludos compaire.
Justo hace unos días me preguntaba que sería de usted Pasador.
Parece que algunos lugares del quehacer humando posibilitan que la gente deposite sus historias.
Me alegra saber que no mueren ahí.
Gracias por recuperarlas.
Un agrado leerle.
Estas vivo?
Besos, en el caso que si.
INVITACIÓN
http://coyote-sorge.blogspot.com/2007/07/exposicin.html
- de Espejos y Ventanas -
Mi exposición ya está confirmada, consta de una selección de dibujos y prosa del 2005 y posteriores, y se realizará en la Biblioteca de Santiago, en el 1º piso, Sala Novedades, y durará del martes 10 al martes 31 de Julio. Entrada Liberada.
INAUGURACIÓN:
Martes 10 de Julio, a las 18:40 hrs.
quedan todos cordialmente invitados, y pueden asistir con quien/nes quieran.
(afiche : http://img442.imageshack.us/img442/8539/aficheexpo04al25ka3.jpg )
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