Deshechados
Los cambios tecnológicos que modifican nuestras herramientas de trabajo, nuestra vida cotidian, avanzan velozmente, mientras que la adaptabilidad de los viejos es cada vez menor -la otra vez escuché por la radio a una especialista que había que erradicar la palabra viejo de nuestro léxico cuando nos refiriéramos a un viejo, porque lo limitaba automáticamente, lo haré de todas formas hasta que encuentren una palabra nueva-, se sienten aplastados, arrollados por estos cambios y las nuevas formas de comportarnos que se nos imponen. Inútiles es la palabra más certera y sincera que se me viene a la mente. Pienso que los jóvenes tal vez tenga una mayor capacidad de entender e incorporar lo nuevo a sus vidas, esto además permite que la civilización avance (¿eso es bueno? ¿hasta dónde? ¿hasta cuando? ), sin embargo, también existe la posibilidad de que los más jóvenes tengan facilidad para aceptar las normas sin cuestionárselas, el viejo (perdón) en cambio, reclama, compara y se da cuenta de que el pasado fue mejor para él, ¿es este un raciocinio retrógrado?, podría significar en otro sentido que el viejo comprende que el hombre ha ido perdiendo humanidad y extraviándose en el avance, en el progreso, en el artículo, en el accesorio, en la cifra, en los índices.
El drama que viven las personas que no pueden adaptarse fácilmente a los cambios es una verdadera tragedia, desde no entender un Informe hasta quedarse sin ver una película porque resulta que no sabe manejar bien el DVD que le regalaron sus hijos para que acompañara sus noches solitarias. Este desea aprender, pero ya no lo hace tan rápido y siente que es la hora de retirarse y dejarle el paso a los jóvenes que creen torpemente en su inmortalidad, hasta que un días pasados los cincuenta, cuando se enfrente al ejecutivo de la AFP y le diga que puede usufructuar de su propio dinero o a la sonriente vendedora de la Isapre cuando le informa que sus planes se irán reduciendo a año a año, pero que sus costos subirán en la misma proporción, entenderá y se acordará de algunas personas, pero ya será demasiado tarde.
En las cantinas abundan los señores que reviven sus días pasados, a mucha gente le cargan esos bares llenos de ancianos bebiendo de la caña, reivindico desde este rincón los bares de viejos y los prefiero al pub, al wutlitzer con DVD, al trago en el cristal transparente, con el cenicero reluciente, al happy tour, el baile final en la pista patética con su salsa correspondiente haciendo mierda mi lealtad a Frank Sinatra, a Nat King Cole, a Cecilia, a Rafael, a Los Angeles Negros o a Johnny Mathis.
Los cambios tecnológicos que modifican nuestras herramientas de trabajo, nuestra vida cotidian, avanzan velozmente, mientras que la adaptabilidad de los viejos es cada vez menor -la otra vez escuché por la radio a una especialista que había que erradicar la palabra viejo de nuestro léxico cuando nos refiriéramos a un viejo, porque lo limitaba automáticamente, lo haré de todas formas hasta que encuentren una palabra nueva-, se sienten aplastados, arrollados por estos cambios y las nuevas formas de comportarnos que se nos imponen. Inútiles es la palabra más certera y sincera que se me viene a la mente. Pienso que los jóvenes tal vez tenga una mayor capacidad de entender e incorporar lo nuevo a sus vidas, esto además permite que la civilización avance (¿eso es bueno? ¿hasta dónde? ¿hasta cuando? ), sin embargo, también existe la posibilidad de que los más jóvenes tengan facilidad para aceptar las normas sin cuestionárselas, el viejo (perdón) en cambio, reclama, compara y se da cuenta de que el pasado fue mejor para él, ¿es este un raciocinio retrógrado?, podría significar en otro sentido que el viejo comprende que el hombre ha ido perdiendo humanidad y extraviándose en el avance, en el progreso, en el artículo, en el accesorio, en la cifra, en los índices.El drama que viven las personas que no pueden adaptarse fácilmente a los cambios es una verdadera tragedia, desde no entender un Informe hasta quedarse sin ver una película porque resulta que no sabe manejar bien el DVD que le regalaron sus hijos para que acompañara sus noches solitarias. Este desea aprender, pero ya no lo hace tan rápido y siente que es la hora de retirarse y dejarle el paso a los jóvenes que creen torpemente en su inmortalidad, hasta que un días pasados los cincuenta, cuando se enfrente al ejecutivo de la AFP y le diga que puede usufructuar de su propio dinero o a la sonriente vendedora de la Isapre cuando le informa que sus planes se irán reduciendo a año a año, pero que sus costos subirán en la misma proporción, entenderá y se acordará de algunas personas, pero ya será demasiado tarde.
En las cantinas abundan los señores que reviven sus días pasados, a mucha gente le cargan esos bares llenos de ancianos bebiendo de la caña, reivindico desde este rincón los bares de viejos y los prefiero al pub, al wutlitzer con DVD, al trago en el cristal transparente, con el cenicero reluciente, al happy tour, el baile final en la pista patética con su salsa correspondiente haciendo mierda mi lealtad a Frank Sinatra, a Nat King Cole, a Cecilia, a Rafael, a Los Angeles Negros o a Johnny Mathis.
Salud por los viejos!!!!


4 Comments:
u por los biejos, salu por too los culiao qe los rrespetan, salu pr la sabiduria qe nos rregalan, salu por aprender a escucharlos
cogollo, mui feros
El pasado siempre es mejor que el presente.
Besote.
Hace unos días el "Rusio Varas", personaje de "El Melocotón", me sorprendió gratamente con su historia, su pena por el Victor Luna, su amor por la Eli y por su sobrina heredera, sus cuentos interminables en su caballo pintado junto al inconfundible aroma de todo tipo de arboles frutales. El es al que llamarían en el común "un viejo solo del cerro", pero para mí es mi mejor futuro y el es su mejor presente...
..aunque el extraña tanto como yo...
Saludos,yo...
Pasaba a saludarte y me voy con sensación de viejos. Agradable sensación.
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