Lewis Carroll Bibliotecario
y la Niña Alice Liddell.
Como un homenaje al antiguo oficio de bibliotecarios y con el afán de revalidar su imagen de erudito ante tanto tecnócrata que pulula por las bibliotecas, para los cuales los libros no son más que “unidades de información”, hago la primera entrega de bibliotecarios ilustres (que intercalaré de vez en cuando) que hicieron honor a esta antiquísima profesión.
Charles Ludwidge Dodgson, quien tras probar varios pseudónimos se decidió por el de Lewis Carroll, trabajó como bibliotecario a mediados del siglo XIX en la Universidad de Oxford. A los dieciocho años ingresó a la Christ Church de Oxford, Catedral y uno de los departamentos de la Universidad, caracterizado por ser uno de los más aristocráticos centros educacionales de Gran Bretaña. Carroll era un alumno destacado, en matemáticas y arte. Para hacer carrera en la Christ Churchl, Carroll debía permanecer soltero y seguir una profesión eclesiástica, lo que no le significó ningún sacrificio puesto que su devoción por la Iglesia británica era a toda prueba.En 1855 Carroll entra a trabajar en la biblioteca de la Universidad de Oxford, la que sin duda, era un ambiente muy apropiado para alguien como él, ligado a las letras, al arte y las ciencias. En esos años comenzó a escribir para revistas, materiales como cartas y dibujos, además ya comenzaba a manifestarse en él una creciente afición por la fotografía. Una biblioteca aunque tenga mucha actividad, siempre dejará varios momentos de tranquilidad y pausa, favorables para la reflexión o para dar riendas a la imaginación. Muchas personas asiduas a la biblioteca, ven a sus trabajadores como personas privilegiadas rodeados por un ambiente tan reconfortante, como lo sería el estar rodeado de libros que contienen un cúmulo de conocimientos tan amplios y variados. Bueno, de ser así, el señor Dodgson, gozaba de este honor. Esta época fue bastante fructífera para él, ya que conoce al director del Comic Times, Edmund Yates, quien le abre camino para redactar cuentos y parodias poéticas en su publicación. Luego el mismo Yates abre otra revista a la que invita a Carroll a escribir nuevamente en el género cómico.
Mientras atendía la biblioteca como ayudante, Carroll conoce a alguien que marcará su existencia y que ustedes conocen muy bien, me refiero a la niña Alice Liddell. Por esos años llega un nuevo Decano, el señor Henry George Liddell. Sus hijos pequeños, Harry, Lorina, Edith y Alicia, iban a la biblioteca con frecuencia. Carroll los veía jugando en el extenso terreno que rodeaban a la Universidad. Fue el comienzo de una intensa amistad con los Liddell, que comenzó con una relación muy especial con los niños de esta familia.Carroll, muchos aseguran que fue después de la muerte de su madre, desarrolló un mundo propio en el que trató de encontrar la felicidad que el universo de los adultos no pudo darle, apartándose de la precariedad y la crudeza del mundo “real”. El artista vio en la persona de los niños, en la literatura y en las matemáticas, mundos más puros y fructíferos para la creación. La biblioteca y la Universidad le permitieron aislarse y entregarse por entero a trabajar en sus obras. Carroll tenía lo que él denominaba una vida plácida, sin alteraciones, compromisos o inquietudes amorosas que perturbaran sus ánimos y que lo hicieran alejarse de sus actividades artísticas. Este carácter retraído, estaba acompañado de ciertos males y padecimientos físicos, como una migraña constante, la sordera de un oído y tartamudez, factores que seguramente contribuyeron a acentuar su introversión.
Dodgson veía en la literatura infantil un género realmente exigente y de mucho atractivo artístico; un espacio donde se podían imaginar diversas y excéntricas realidades sin cuestionar su verosimilitud y desde el cual se podían representar varias ideas sobre el funcionamiento del mundo real o de los adultos. Dentro de esta fascinación e identificación con el mundo infantil, Carroll pudo haberse vuelto amante de ellos, manteniendo estas relaciones en un plano ideal sin consumación carnal. Es innegable que los prefería totalmente a los adultos, que inspiraron su escritura y sus fotografías y que creó con ellos una complicidad personal y artística muy estrecha.
Alice Liddell llegó a su vida como muchos otros niños, por los que Carroll experimentó un singular afecto. La niña le cautivó absolutamente, hallaba en ella a una persona especial, incluso una futura mujer, idea a la que se arguye como un poderoso motivo para la ruptura con los Liddell, años más tarde, cuando el escritor y fotógrafo insinúa –según sus biógrafos principales- a sus padres, la posibilidad de establecer una relación formal con ella cuando cumpliese la edad apropiada. En un paseo por el río Issis en Oxford con la familia Liddell, Alicia y sus hermanos habrían pedido al escritor, que les relatara algunas historias infantiles con las que acostumbraba a divertirlos, varios de esos relatos formaban parte de las narraciones para un nuevo libro de aventuras. Alice le pide entonces, crear algún cuento para ella. Fue así como nace el primer nombre para un nuevo libro: “Las Aventuras Subterráneas de Alicia”, el que después cambiaría a “Alicia en el país de las maravillas”. Alice al contrario de su faceta literaria, no habría ejercido mayor influencia en su fotografía, a pesar de haber sido retratada por Carroll e más de una oportunidad, sino que aquel papel pareciera haberle correspondido la niña Xie Kitchin.
Hay un retrato (el que pueden ver como una de las imágenes de este post) que quizás represente la idea que Carroll tenía de Alice y de todas las otras infantes; la niña Liddell , al contrario de muchas apreciaciones que recalcan su postura triste, más bien demuestra una mirada ida, perdida en algún punto, con una extraña y lejana conciencia teniendo en cuenta su corta edad. Sus ropas ajadas podrían connotar cierta sensualidad en vez de desamparo, es una fotografía que hoy serviría perfectamente como publicidad; hay una pose estudiada, la postura de su cuerpo no es exactamente de una niña, podría ser más bien el de una niña-mujer, un límite transgredido por la capacidad de la puesta en escena de Carroll. Su seriedad tiene que ver más con la sensualidad que con abandono, manifestando una indiferencia atractiva y consciente, seguramente aprovechando algunos rasgos psicológicos de Alice. Muchas de sus fotografías exponían a las niñas a poses ciertamente que no se relacionan con su edad, desde el vestuario hasta la escenografía, serias, reflexivas o mirando en lontananza. Hay que tomar en cuenta que esta actitud podría haber sido impuesta a los niños por los adultos, como parte de una rígida y estricta formación en aquella época. Pero por otro lado, Carroll pudo haber explotado esta imagen para retratar un modelo de niña-mujer. Hay que decir también, que antes de mostrar a sus modelos totalmente desprovistas de vestuario, Carroll las fotografió con escasas ropas. La imagen en cuestión correspondería a este período de “transición”: “si me atreviera, prescindiría de los vestidos. Las niñas desnudas son totalmente puras y encantadoras”. En una carta manifiesta que : “si yo comprendiera…que tiene el menor escrúpulo en posar desnuda, tendría el sentimiento, ante Dios, de la obligación de dejarla tranquila” Para él, las formas infantiles femeninas eran “encantadoras”.
Las razones que produjeron la ruptura definitiva con los Liddell, permanecen en el misterio luego de que varías páginas del diario del escritor fuesen arrancadas. Algunos estudiosos señalan que ellas habrían contenido algunas revelaciones acerca de la personalidad de la niña Liddell, que no pertenecería a la imagen adorable y cándida que nos han transmitido a lo largo de los años y que sus padres no estaban dispuestos a que salieran a la luz pública a través de estos escritos.En la biblioteca de la Universidad de Oxford comenzó una de las historias más comentadas, con cientos de interpretaciones y conjeturas de las que se tenga memoria entre un hombre y una mujer, o si prefieren una niña-mujer, o si este término les incomoda; entre un artista y su musa.
Querida señora *Hargreaves:
Me imagino que esta carta le llegará casi como de una voz de ultratumba, después de un silencio tan largo. Sin embargo, no se ha producido ningún cambio del que yo pueda darme cuenta en “mi” facultad de recuerdo de los tiempos en que manteníamos correspondencia. Voy apercibiéndome de lo que significa la pérdida de memoria en un hombre viejo, y me refiero a nuevas amistades (por ejemplo, hice amistad, hace unas pocas semanas, con una niña de unos doce años, con la que di un paseo, ¡y no puedo recordar su nombre en este momento!); pero mi memoria visual de aquella que fue, a través de tantos años, mi ideal amiga-niña, es más clara que nunca. Desde aquella época he tenido docenas de amigas-niñas, pero con ellas todo ha sido diferente...
*Nombre de casada de Alice Liddell
Lewis Carroll 1 de Marzo de 1885 (prob.)


16 Comments:
Esta genial este articulo...estas escribiendo cada día mejor..Saludos
Perversus... un poco Lewis(¿Será un patrón en la personalidad de los Bibliotecarios?)...Ahora, Alice no lo hacía nada de mal...afortunadamente pasó algo interesante en la vida de este ilustre caballero, no solo de libros vive el hombre!.
Buen libro ese, y ahora que lo pienso siempre me pareció fuerte, como que rompió en algo el esquema de la literatura infantil, tiene su doble fondo, el gato me parece la metáfora de Lewis.
Extraordinario pasador, siga así, algo más que aprendo de usted...
Saludos, yo, La perdida...
Excelente post.Todo un agrado leerle para mi como lectora.
Estas cada dia mas culto, es por eso que ya no nos vemos? Un beso.
Disculpa la pregunta Pasador pero no se nada de ti. ¿eres bibliotecario? ¿y si no lo eres quisieras estudiarlo?.
Saludos,
Una lectora curiosa
lectora curiosa: lea los primeros artículos y tendrá la respuesta...
gracias por su visita.
¿Cuál es el mundo de las imágenes en movimiento?
Leyendo entre lineas, me estoy haciendo una idea del pasador, uno: trabaja o trabajo en la BN, dos no es bibliotecario de profesión, tres viene del mundo de las comunicaciones, acaso es un fotografo, periodista, o profesional del área de las ciencias sociales, cuatro se maneja bien en búsqueda de información, es posible que sea un jefe escondido en un disfraz de pasador de libros, quinto es un jubilado y así... descubriremos su identidad. En todo caso me gusta lo que escribes, aunque la descripción de la fotografías son muy personales. No escribo más, porque viene el lobo.
MMMM....me quedo con que es periodista...jubilado?...noooo...
hay sangre jóven en la escritura...pues sea lo que sea ya me entró la curiosidad....aceptaría una cita pasador?....tengo buenas historia para su blog....
Saludos, La biliotecóloga
estimada ¿lectora?, ¿bibliotecóloga?. estás muy empeñad¿a? en saber la identidad de este personaje ficción, por ahora te invito a que nos limitemos a reunirnos en este humilde blog.
gracias por su visita.
Aquí nos reuniremos entonces....Y ya que tu última entrega se refirió a Bibliotecarios ilustres te doy pistas de otro:
"...Y yo sólo deseo salvar mi claridad, sonreír a la luz de cada nuevo día, mostrar mi firme horror a todo lo que muere.
Señor, aquí me quedo en vuestra biblioteca, traduzco a Homero, escribo de mis días de entonces,
sueño con los serrallos azules de Estambul..."
Saludos, Yo la Bibliotecóloga
muy interesante, lo tendré en cuenta.
además no tenía la menor idea de su vinculación "nuestro mundo".
es un personaje muy atrayente para mi y al cual admiro, todo un dandy, no sólo un d.j. que sería la lectura más vulgar, ¿no es cierto?. donald sutherland lo interpretó muy bien, te acuerdas?
sin embargo, debo recordarte que para este tipo de juegos puedes usar el mail del blog.
sería todo.
señorita, ¿de cuerpo o de alma?
Pasador de libros...yo creo que quien le esta escribiendo es un Gay...asi que cuidado. Mis saludos pa ti, Rosita
Por eso no obtuve respuesta?....jajaja....ahora entiendo lo de señorita ¿de cuerpo o de alma?....no se qué tipo de experiencias han tenido otros....pero yo no soy tan suspicaz y no pensé que podían malinterpretarme....lástima.
no me refería a eso con de cuerpo y alma...esa es la desventaja cuando uno hace comentarios en forma anónima, es su "responsabilidad" los malos entendidos que se generen en torno a su persona o palabras. en cualquier caso este post no pretende tenerlo a ud. como protagonista.
sumamente interesante al menos yo no sabía nada del autor de Alicia en el país de las maravillas, sólo he oído últimamente que decían que era pedófilo y que cada uno de sus personajes tenía una interpretación.
Post a Comment
<< Home