Libros Robados
Cristina Peri Rossi, escritora uruguaya, dijo que un robador compulsivo de libros debía sentir por ellos una obsesiva fascinación, cercano al amor, será por eso que se siente con derecho a apropiarse de él, actitud que tomamos también con los seres humanos. No se puede generalizar radicalmente en este punto y decir que los que tienen la consideración de devolverlos o una vez que los toman, dejarlos en donde estaban, no los aman, los desprecian o les dan lo mismo. Una vez entablé una discusión con una usuaria sobre este tema, ella encontraba inconcebible, inmoral y casi criminal el hecho de robarse un libro de una biblioteca, de una librería podía ser, pero de una biblioteca jamás, bueno, ella tenía en su poder dos libros desde hacía tres meses, es decir, no era lo que se podría llamar una gran amante de los libros.Muchos toman los libros como medio de entretención, el que no puedan estar un día sin leer o que no puedan viajar sin llevarse al menos una par de libros, no significan que los amen, no todos los vicios se aman, es muy estrecha la frontera entre ambas cosas. “Yo amo la lectura, no podría vivir sin ella” y se van llevándose bajo el brazo un libro de Bárbara Wood o de Marcela Serrano, discúlpenme, mi intención es crear polémica, sobre todo con la segunda.
Tampoco se debe asegurar que todos los que roban libros se sienten seducidos por ellos. Un joven que lucía como un cantante de Britpop, lo que significa que poseía cierto atractivo, encanto, finura, daba un largo paseo por las estanterías en cada una de sus visitas, nunca se sentaba a leer, todo un detalle, los tomaba, los examinaba, pero no los leía, sino que se los llevaba, seguramente los vendía a un vendedor mayor, a algún librero. Sabía este sujeto perfectamente, lo que se llevaba, la última vez que lo hizo lo sorprendí, pero ya era tarde, bajo su brazo o dentro de su bolso de estudiante de Manchester, iba Bartleby y Compañía de Enrique Vila Matas casi nuevo. ¿Los libros son su pasión?, quien sabe.
Mi compañera, en uno de sus paseos por el Persa más importante de la ciudad, vio, pienso que más con humor que con terror, un buen número de libros de nuestra querida biblioteca, apilados en el suelo, ni siquiera les habían sacado marbete del lomo, esto no me extraña en absoluto ya que es sabido que en el Persa se apetecen los artículos robados, pese a esto el exceso de confianza y relajo llama la atención, o quizás no tanto, no me imagino a un carabinieri pasando por el lugar: “Aha, libros de una biblioteca”, los libros son sólo eso, libros, es un hurto menor, por lo menos yo no sé de ningún caso en que se haya castigado largamente a un robador de libros.
Hace un par de años con un joven que acostumbraba a solicitar libros, comenzamos a hablar amistosamente cada vez que venía, le decíamos “Red”. Un sujeto con influencias punkys tanto en su vestimenta como en sus gustos musicales. “Red” vivía solo en una habitación en la parte céntrica de la ciudad, sin ventanas, en una especie de subterráneo y tenía inciertos ingresos, el personaje me causó cierto interés. Leía casi compulsivamente, un libro cada dos días. Al ir conversando y profundizando me confesó sus intenciones de hacer un cortometraje. Nos juntamos un par de veces a beber cerveza en las que aprovechó para mostrarme su guión, una idea basada en el concepto de “eterno retorno” de Nietzche, que lo único que tenía en común con esta era la palabra retorno, en que el principio se (casi) conectaba con el final, volviéndose a repetir la historia. Las dos veces me fui a casa cruzando el centro, en las que lo único que me gané fue un tirón de orejas de la mujer que me esperaba pacientemente, pensando en que mi cabeza rodaba por el asfalto mientras los malhechores huían con un trozo de mi pierna como trofeo.
“Red” se demoraba en comenzar la realización de su maravilloso guión, falta de recursos supongo, hizo una fiesta para reunir fondos y llegamos solo unos pocos, claro que aquella vez renuncié a consumir algo por la causa. Hasta que llegó un día en que se acercó al mesón y colocó dos libros encima, “va a pedir los dos, pensé”, me di vuelta para atender a otra persona y cuando volví a él solo tenía un solo libro, me puse como loco buscándolo, pero el libro no estaba, pensé que lo había prestado equivocadamente, pero no, entonces concluí y me sentí incómodo con ello, que “Red” se lo había llevado a su oscuro rincón. El libro apareció al día siguiente, después que el joven me devolvió el que había llevado el día anterior. En otra oportunidad noté que hizo un gesto extraño detrás de la estantería, no lo vi claramente, pero son cosas que se perciben, no volvió más y en registro quedaron varios libros ingresados, por lo menos conocí cual era una de sus fuentes de ingreso. ¿Amante de la literatura? ¿Amante de lo ajeno? ¿Retractor del trabajo asalariado?
Esta historia continuará...


7 Comments:
hasta hace una fecha (no muy en lo pretérito) me fijé que...
el 1/4 de mi biblioteca se conformaba de libros robados o "nunca devueltos"......
....
ahora último
los compro por casualidad
o los imprimo de internet
por causalidad...
Fé.
mmm ahora que le doy otra vuelta a esa idea de pasión, afición, amor o lo que sea por los libros..
recuerdo que comencé esta colección "personalizada" o sea... no libros que estuvieran ya en casa y que me los llevé a "mi" rincón, sino que yo los buscaba fuera para mí...
bueh... que comencé esta colección, cuando iba en la enseñanza media, y yo que comenzaba a conocer más la vida, y todo eso, en cuanto a conocer mucha gente, vagar por la ciudad, etc... me llegaban a óídos míos, los nombres de ciertos libros que se comentaban por allí. Entonces un día miraba las estanterías y me decía "quien será este tal Freud?", "¿libros de filosofía, qué es la filosofía?", " 'Del sentimiento trágico de la vida' ¿No que este español escribió novelas?", y así...
entonces un día me fije que en una estantería aaaalta estaba un llamativo libro de cuadros negros blancos pequeños, lo saqué y decía "La insoportable levedad del ser", yo tenía 15 años y decía "Pero no es este el libro que tanto he escuchado nombrar?", entonces me fijé que el libro estaba NUEVO, y me extrañó que en la ficha saliera todo en blanco: nadie lo había pedido alguna vez. Eso, había descubierto que muchos libros renombrados, de autores importantes y que, obviamente, no estaban en los planes de estudio ni del colegio ni ministeriales, figuraban allí quien sabe cómo, y todos NUEVOS. Los comencé a robar, mediante distintas técnicas entretenidas, porque no permitiría se desperdiciacen allí, incluso, una vez comprobé que la misma encargada de la biblioteca ni tenía idea de la existencia de esos libros en la colección. Mis compinches que siempre me criticaban que leía tanto me ayudaban a robarlos y recuerdo bien qué títulos alcancé a robar... hasta a veces, con uno de ellos, con la idea de regalarlos:
"El amor en tiempos de cólera"
"Humillados y ofendidos"
"La insoportable levedad del ser"
"Crónicas Marcianas"
"El Castillo" (kafka)
XD
Confieso de haber cometido el mismo delito en mi vida pasada. Gracias a la crisis argentina y libros piratas de la calle Ahumada, me recapacité. En mi pleno sentido de culpa ofrezco libros varios robados desde la biblioteca de Estocolmo para interesados.
Nunca robé libros de biblioteca porque se siente como que una le está robando a muchisima a gente y mi conciencia no puede con tanto. Pero me he birlado sin pena ni culpa una edición de Macbeth traducida por Borges de una librería en la Av. Corrientes. Y a uno que fue mi novio, nunca le devolví De Profundis (O.W.). Claro que mi biblioteca tiene sus espacios vacios también...ladrones hay en todos lados.
BESO ABRAZO Y SALUD!
Yo he robado muchos libros..no hay nada malo en ello, aparte sino me los robo yo, otros lo harán.
Pasé a mirar, y me encuentro con un lugar que tiene muchas cosas relacionadas con una de mis mayores pasiones, la lectura...
De los robones de libros, tengo unas cuantas anecdotas, que podrían ser ellas solas un libro.Trabajé algunos años en una librería, concluyo que el 90% de los robos eran sólo para el lucro...
El resto los menos, amantes de libros.
Muy interesante su blog, vendré otra vez.
Siempre
Increible, yo si me "hurte un libro" tenia como 10 años me lo lleve sin querer, es que me gusto muchisimo y fue a parar a mi mochila , fue en una biblioteca de san miguel, esta de mas decir que cuando paso por ahì aùn me sonrojo la culpa la incommesurable culpa...
Yo...besitos
Post a Comment
<< Home