Un Día Tranquilo
¿Qué significa un día tranquilo en la biblioteca? Un día tranquilo es lo que algunos llaman, “un día lento”, usando los términos de el personal de una Casa Comercial, o sea, como que no pasa nada o muy poco. Una jornada sin mucho tránsito de usuarios, pero en el que sin embargo, hay mucho por hacer; leer, por ejemplo, es una actividad muy útil, como lo estoy haciendo con el “Vagabundo de las Estrellas” de Jack London, una novela que a la altura de la página 80 se presenta como una visión pesimista del ser humano, en un mundo donde reina la injusticia y el abuso, donde la condición del hombre pareciera ser sobreponerse al dolor para seguir adelante y tratar de ser uno mismo sin claudicar, sin renunciar a nuestra esencia. Llegué este texto por una referencia que Elizabeth me hizo hace bastante tiempo. Ahora lo tomé al terminar una obra testimonial de la ex esposa de Norman Mailer, Adele Mailer; otra visión descarnada de la vida y de las relaciones de pareja, aunque con toques de resentimiento que hicieron un tanto hostigosa la lectura. Según el relato de esta pintora –así por lo menos dice ser-, Mailer era un borracho, violento y con varios fracasos de crítica, al menos en el período en que estuvo casada con él. Luego de la separación, Mailer ganó todos los premios importantes, mientras Adele, según sus palabras finales mordió la amargura del despecho y los malos recuerdos hasta que en el algún momento vio la luz gracias sus hijos. La única vez que yo había visto el rostro de Mailer, fue en un documental sobre la inmortal pelea por el título mundial de los pesos pesados entre Mahammad Ali y George Foreman disputada en Zaire, todo un evento realizado para rescatar los orígenes del hombre afro-americano, una exaltación a la raza negra, con Don King besando la cámara en cada momento y James Brown deleitando a los Zairinos. Realmente Mailer, no sólo era admirador del boxeo, sino que también lo practicaba y en su época obscura, que fatalmente le tocó compartir a la pobre Adele, Mailer hizo de los bares, su principal cuadrilátero. Finalmente se separaron luego de que el escritor la apuñalara en una fiesta. Siguiendo con la idea de leer obras norteamericanas marcadas por el pesimismo, recordé a London y aquí estoy, sentado frente al parque, mientras el sol ilumina e intensifica el verdor de las plantas y árboles, tostando el rostro de los transeúntes un poco más pálidos que los que hay de Plaza Italia hacia abajo. Mientras los jefes se pasean de un lado a otro como si hubiese mucho que hacer, yo espero que aparezca Anna y me cuente si ha encontrado trabajo o como ha sobrevivido a su recién diagnosticada diabetes o a Ricardo a quien le presté una película y no ha aparecido desde ese día. Ayer por lo menos apareció Marcelo, otro sujeto con el que intercambiamos pelis, llevándose un cargamento de libros y además contándome la feliz novedad de que fue seleccionado para participar en un taller con consagrados dramaturgos, luego de ser seleccionado después de enviar su obra inédita “Los Flaites”.Acaba de terminar una charla de la señora Salvatierra, una Argentina que se enamoró de Chile, pero que antes si alguna pitonisa le hubiese advertido se iba a casar con un chileno se habría suicidado, que se reúne con varias otras señoras de la tercera edad para hablar sobre mitología antigua y esoterismo, la verdad es que prefiero escuchar como vende cortadores de papas, el señor de sombrero de copa negro en el centro de Santiago. En estos “días lentos” pasan cosas de lo más insólitas, ayer frente a mis ojos se hizo una entrevista (de la revista Caras) a Jorge Soria, alcalde de Iquique en el marco de la lluvia de casos de corrupción o de asesinatos de imagen pública que caen como agua fresca sobre nuestra fome actualidad política. Lo mejor sería que no ocurriesen estas cosas y nos dedicásemos solo a escuchar o ver diversos asaltos, robos con balacera, asesinatos, descuartizamientos, guaguas cambiadas, negligencias médicas o toda la galería del terror que desfila por las pantallas matiné, vermouth y noche. Pero así es el ser humano, un corrupto de mierda, que ama el dinero y donde lo halla, ahí va estar él haciendo lo posible por obtener más. El asunto es que los periodistas discutían acerca de como deberían ser la fotos de Soria que acompañarían el texto del reportaje, el joven proponía que la imagen fuera relajada, como si el viejo estuviera en Iquique, no de vacaciones, pero si denotando buena salud, cierta jovialidad y lo más importante, vigencia. Pero, la señora que acompañaba al joven periodista, su superiora a todas luces, opinaba que no le parecía correcto mostrar a Soria con aire playero, menos ahora que estaba en medio del comienzo de un enjuiciamiento de su persona por asuntos corruptiles. En fin, para efectos de economía, la foto se haría en un estudio con una ambientación que se asemejara al paisaje Iquiqueño o que al menos diera la impresión de eso. Soria se defendió; que el de platas era un empresario, que intentaban enlodar su imagen y que como todos-incluso hace un par de días oí a Girardi y la semana anterior a la encargada de Chile Deportes-son las personas más honorables del mundo. Puede que si, puede que no, el tiempo y la injusticia lo dirán, todo es una nebulosa en la intrincada trama política.
Esto es un día tranquilo, como ven hay mucho por hacer. Sino, se puede recurrir al mundo interior, la carencia de este lleva al aburrimiento circunstancial, a la lata, al pedir a gritos que llegue al menos una viejecita ¡a joder por una novelita rosa¡ Por que también hay un aburrimiento más jodido, como el cansancio de hacer siempre lo mismo y tratar día a día de encontrarle sentido a lo que hacemos, yo no creo en esos bibliotecarios o profesionales en general que dicen levantarse con una sonrisa luminosa todas las mañanas, felices de cumplir su noble misión diaria, sin tropiezos ni dudas, si es así, entonces me convenceré de que el mundo está dominado por los “tontos con sentido”. Es mejor tener un farol para guiarse en medio de la oscuridad y un buen motor para escapar de la letanía y llegar pronto al horizonte donde estaremos a salvo de las víboras, es decir, uno mismo.


2 Comments:
La falta de azucar me tiene odiosa y floja. Nada personal.
Lunes sin falta.
Besos.
Leyendo este post, confirmo mi creencia de que cuando menos pasa pasa más. Será esa musiquita interior que se puede escuchar de mejor forma, será que la calma permite mejor oreja, que será?
Saludos Pasador, creo que usted "entiende", gracias por sus comentarios.
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