Los conflictos de la inteligencia o los tontos útiles
Generalmente las personas con un grado de inteligencia mayor, tienen más mal humor que las normales o poseen una personalidad más conflictiva que puede resultarnos más avasalladora, ante ellos damos un paso atrás y las esquivamos. Esto me hace pensar en amigos muy cercanos, cuando entramos en arduas discusiones o simplemente cuando andan atravesados y no se les puede hablar o sacarlos de sus esquemas. Pero mi paciencia es mayor con ellos porque comprendo que son personas especiales, fuera de lo común.
Aquellas personalidades asustan a cualquiera, sobre todo a los temeroso o fanfarrones en busca de estrellato, su postura es un poco más agresiva, déspota y hasta pedante en muchas ocasiones, sin embargo, eso no les resta méritos para ser escuchados y considerar sus ideas, que pueden ser de mucha utilidad o pueden significar un aporte en cualquier campo. Aunque tienen una gran aceptación en su ambiente de trabajo y una gran cantidad de amistades, ese temor que despiertan en algunos, no les permite estar en el círculo de los favoritos de profesores o de alguien que ostente un grado de autoridad, si bien alaban su inteligencia y capacidad, no todos los quieren cerca. Ellos prefieren a gente que siga su venia, a los que tienen un discurso tibio, medido, controlado, positivo como le llaman ellos, en una palabra, calculadores, que buscan afanosamente caer en gracia, para no despertar sospecha, con discursos propicios para escalar lugares u obtener trabajos.
Interactuando en materias estudiantiles o laborales, observo con tristeza que quienes tienen posturas más definidas o más duras y críticas no ocupan lugares de confianza, los que no manifiestan temor a la autoridad y se paran de igual a igual generan distancia. Los cargos directivos o académicos de más alto rango se fían de quienes no presentan ningún riesgo de opinión divergente o los que puedan representar algún grado de competencia en cuanto a conocimientos.
Los conflictivos no tienen espacios privilegiados, o tal vez si, se los mantiene cómodos, pero aislados, sin que se los moleste, pero lejos de la autoridad. Hablo de los conflictivos por intelecto, a los que deseo distinguir de los envidiosos, insidiosos y venenosos que representan otro tipo de conflictos dentro de cualquier organización. ¿Acaso no estamos perjudicándonos al desligarnos de la gente pensante? ¿Es preferible tolerar la mediocridad a la capacidad? ¿Por qué se nos es tan difícil manejar sin temor a los que piensan distinto? La autoridad comete el grave error de acoger a quienes tienen menos que aportar, en vez de lograr entenderse con personalidades más complejas, ¿será que ellos tienen mucha mediocridad que ocultar? Si yo soy una persona segura de lo que sé, no tengo porque tenerle miedo a gente que tal vez sepa algunas cosas que yo no, ese complemento haría tal vez una buena sociedad, ¿porqué los superiores no tienen a su lado a personas que sepan más que ellos en algunas materias?, esto no significa que un funcionario que posea más conocimiento sepa coordinar mejor o sacar un proyecto adelante, generalmente son más inoperantes en este sentido, el intelectual también posee sus carencias. Pero no, la autoridad actual lo quiere todo, poder, control sobre los demás, infundir miedo, división, es profundamente totalitario, irónicamente son los primeros en defender la diversidad económica, religiosa, política etc., etc.
Creo que nos estamos perdiendo la oportunidad sobre todo en nuestro rubro de contar con gente diferente y favorecer lo hueco, el entusiasmo demagogo e histérico de algunos jóvenes profesionales emergentes que poco tienen que aportar y que, sin embargo, se les da demasiada voz, exaltándolos como ejemplo de lo que debiera ser un buen representante de la bibliotecología del futuro. Seguramente esto debe ocurrir en otras profesiones. Hay una amplia gama de jóvenes que lo único que aspiran es alcanzar notoriedad, llamar la atención de nuestras figuras para que las tomen en cuenta, siento decirles que esto puede traernos más perjuicio que beneficios y caer en una mediocridad de la cual será muy difícil de sobrellevar. Las nuevas ideas necesariamente buscan derribar lo obsoleto, lo estancado, esto no es apoyado en su justa medida, penosamente también por aquellos profesionales que se mueven en el ámbito académico, lamentablemente no hay otra manera de avanzar sino es con estilos renovados, que propongan cambios genuinos en nuestra forma de ver la cultura de la información o nuestra información sobre la cultura y el conocimiento.
Generalmente las personas con un grado de inteligencia mayor, tienen más mal humor que las normales o poseen una personalidad más conflictiva que puede resultarnos más avasalladora, ante ellos damos un paso atrás y las esquivamos. Esto me hace pensar en amigos muy cercanos, cuando entramos en arduas discusiones o simplemente cuando andan atravesados y no se les puede hablar o sacarlos de sus esquemas. Pero mi paciencia es mayor con ellos porque comprendo que son personas especiales, fuera de lo común.Aquellas personalidades asustan a cualquiera, sobre todo a los temeroso o fanfarrones en busca de estrellato, su postura es un poco más agresiva, déspota y hasta pedante en muchas ocasiones, sin embargo, eso no les resta méritos para ser escuchados y considerar sus ideas, que pueden ser de mucha utilidad o pueden significar un aporte en cualquier campo. Aunque tienen una gran aceptación en su ambiente de trabajo y una gran cantidad de amistades, ese temor que despiertan en algunos, no les permite estar en el círculo de los favoritos de profesores o de alguien que ostente un grado de autoridad, si bien alaban su inteligencia y capacidad, no todos los quieren cerca. Ellos prefieren a gente que siga su venia, a los que tienen un discurso tibio, medido, controlado, positivo como le llaman ellos, en una palabra, calculadores, que buscan afanosamente caer en gracia, para no despertar sospecha, con discursos propicios para escalar lugares u obtener trabajos.
Interactuando en materias estudiantiles o laborales, observo con tristeza que quienes tienen posturas más definidas o más duras y críticas no ocupan lugares de confianza, los que no manifiestan temor a la autoridad y se paran de igual a igual generan distancia. Los cargos directivos o académicos de más alto rango se fían de quienes no presentan ningún riesgo de opinión divergente o los que puedan representar algún grado de competencia en cuanto a conocimientos.
Los conflictivos no tienen espacios privilegiados, o tal vez si, se los mantiene cómodos, pero aislados, sin que se los moleste, pero lejos de la autoridad. Hablo de los conflictivos por intelecto, a los que deseo distinguir de los envidiosos, insidiosos y venenosos que representan otro tipo de conflictos dentro de cualquier organización. ¿Acaso no estamos perjudicándonos al desligarnos de la gente pensante? ¿Es preferible tolerar la mediocridad a la capacidad? ¿Por qué se nos es tan difícil manejar sin temor a los que piensan distinto? La autoridad comete el grave error de acoger a quienes tienen menos que aportar, en vez de lograr entenderse con personalidades más complejas, ¿será que ellos tienen mucha mediocridad que ocultar? Si yo soy una persona segura de lo que sé, no tengo porque tenerle miedo a gente que tal vez sepa algunas cosas que yo no, ese complemento haría tal vez una buena sociedad, ¿porqué los superiores no tienen a su lado a personas que sepan más que ellos en algunas materias?, esto no significa que un funcionario que posea más conocimiento sepa coordinar mejor o sacar un proyecto adelante, generalmente son más inoperantes en este sentido, el intelectual también posee sus carencias. Pero no, la autoridad actual lo quiere todo, poder, control sobre los demás, infundir miedo, división, es profundamente totalitario, irónicamente son los primeros en defender la diversidad económica, religiosa, política etc., etc.
Creo que nos estamos perdiendo la oportunidad sobre todo en nuestro rubro de contar con gente diferente y favorecer lo hueco, el entusiasmo demagogo e histérico de algunos jóvenes profesionales emergentes que poco tienen que aportar y que, sin embargo, se les da demasiada voz, exaltándolos como ejemplo de lo que debiera ser un buen representante de la bibliotecología del futuro. Seguramente esto debe ocurrir en otras profesiones. Hay una amplia gama de jóvenes que lo único que aspiran es alcanzar notoriedad, llamar la atención de nuestras figuras para que las tomen en cuenta, siento decirles que esto puede traernos más perjuicio que beneficios y caer en una mediocridad de la cual será muy difícil de sobrellevar. Las nuevas ideas necesariamente buscan derribar lo obsoleto, lo estancado, esto no es apoyado en su justa medida, penosamente también por aquellos profesionales que se mueven en el ámbito académico, lamentablemente no hay otra manera de avanzar sino es con estilos renovados, que propongan cambios genuinos en nuestra forma de ver la cultura de la información o nuestra información sobre la cultura y el conocimiento.


4 Comments:
putas que escribes rebonitazo .
Hace tiempo que no subias nada, estas reflojo pa la escritura, eso te lo reprocho abiertamente. Si usted calla, los tontos ultiles se anotan otro punto.
abrazos y nos vemos,
Gloria
amigo, deja de escribir ensayos,parecen tareas de colegio de curas, la vida espera ahi afuera!!!
y cuando volverás a escribir pasador?
OH gran pasador tu q lo ves todo.....dime:
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