El Pasador de Libros

Historias de un Pasador de Libros

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colaboraciones a: lawrence.ae@gmail.com

Thursday, March 06, 2008


Leyendo en Vacaciones



Esperando que llegara la hora de partir a la playa, actividad que marcaría el inicio de mis vacaciones veraniegas, decidí amenizar mi espera viendo uno de los estrenos del verano en DVD recién llegado a una de mis amistades, “Soy Leyenda”. No tenía ni la menor fe hasta que un amigo de criterio confiable me comentó que la consideraba una buena película y además el rostro consternado de mis padres una noche de domingo mientras la veían. Voy a aludir a la menospreciada actividad de la lectura a través de un breve comentario de esta película. El personaje interpretado por Willy Smith –quien de vez en cuando sorprende con algún rol dramático, recuerdo “Enemigo Público” de Tony Scott o “Alí” del sólido Michael Mann- aparentemente el único sobreviviente de una vacuna anticancerígena que terminó con la mayoría de los habitantes del planeta en el año 2009. Las solitarias costumbres de este ermitaño apocalíptico eran bastante singulares, no por la excentricidad de estas, dejando de lado algunas excepciones que la situación imponía, como cazar venados que escapan velozmente entre centenares de automóviles abandonados en las calles de la ciudad o jugar golf en la proa de un barco de guerra, sino más bien porque repetía los mismos ritos de cualquier mortal fiel representante de una sociedad de consumo chatarra; transitar en auto a todas partes, ejercicio físico casero (aunque en este caso también tenía un segundo propósito), ver televisión durante el almuerzo o cena, finalmente el personaje no aparece leyendo ni un solo minuto, todo su acervo cultural y recuerdos emanan de los noticieros televisivos y las películas en DVD (con esto último no tengo ningún reparo), lo único excepcional era su afición a Bob Marley y la admiración que sentía por su mensaje pacifista. El film me hizo recordar lo que postula Humberto Eco acerca de las series televisas y el valor histórico o sociológico que adquirirían, por ejemplo, Dallas o Falcon Crest después de un Holocausto nuclear o algo así, su transformación en documento histórico o reflejo de la humanidad en aquella época si un individuo tuviese a mano como única expresión cultural un video y una cinta con la serie.
Luego de los intensos momentos que la película me hizo disfrutar llegó la hora esperada. En mi equipaje eché un par de libros que pretendía leer alternadamente. Una mezcla de letargo y relajo me impidieron entregarme por entero a la lectura o al menos avanzar como había planificado. La brisa marina alivia el agotamiento de toda una temporada laboral y estudiantil, mientras trato de sacar cuentas acerca de lo bueno y lo malo del año, resultando un virtual empate y lo que vendrá que es quizás a lo que tengo más terror, después de los treinta, me ha ocurrido que el mañana se presenta como una sombra ambigua, en una nube que oscila entre el gris de un temporal y el azulado de un hermoso amanecer. Ver a la gente divertirse tan inocentemente, es una algo para quedar pegado por horas, el mar y un montón de distracciones muy propicias para un distraído con problemas de concentración
En todas las playas que visité no vi a ninguna persona leyendo, ni un libro llenándose de arena ni con sus hojitas moviéndose con el viento costero. Una sola vez me tocó ver el insólito espectáculo de una pareja adulta cada uno con sendas novelas en sus manos y fue en la terraza de un hotel situada frente a la playa. Bueno, esto es sólo una constatación de una tragedia, no haré más alharaca al respecto, cualquier reflexión se las dejo a ustedes, lamentablemente ya me acostumbré, me di cuenta de ello, porque justamente este artículo se me ocurrió el último día cuando venía arriba del bus de vuelta a Santiago.

9 Comments:

Blogger Siempre said...

El libro era mejor y en el libro el protagonista, entre otras cosas, leía.
Saludos Pasador

7:15 AM  
Blogger Siempre said...

This comment has been removed by the author.

7:16 AM  
Blogger Siempre said...

El libro era mejor y en el libro el protagonista, entre otras cosas, leía.
Saludos Pasador

7:17 AM  
Blogger Carola said...

This comment has been removed by the author.

4:55 PM  
Anonymous Anonymous said...

Querido Pasador:
Creo que lamentablemente la lectura no es lo que más emocione al común, sin embargo, cuando lo hace se vuelve en una marca indeleble.
Con respecto a las películas me gustaría compartir con usted una que es muy bella, tanto por el arte de las imágenes de Resnair como por el bellísimo poema que hace de guión, escrito por Margarite Duras, esta película se llama "Hiroshima mon amour", si usted apetece verla y no la encuentra, en junio regreso a Chile y con gusto puedo proporcionarle mi ejemplar.
Saludos,
Carolina

4:59 PM  
Blogger Pasador de Libros said...

Encantado Catrala de ver esa peli otra vez, de eso hace aproximadamente 10 años, ahí aprovechas de contarme tus aventuras.

9:48 AM  
Anonymous Anonymous said...

Este verano me llevé un libro bastante interesante y en los días de playa que alcancé a disfrutar pensaba leer, pero la enorme cantidad de hojas, el peso, lo denso de sus historias entrecortadas y lo mucho que tuve que leer en el semestre, hicieron que el pobrecito se quedara guardado en el bolso, o sea que lo llevé a pasear, aunque llegó a la playa de todas maneras. Fue la seducción del mar la que me llevó corriendo a sentir la frescura de las olas y a quedarme embelesada con los paisajes, lo que vi fueron personas tendidas en la arena, o jugando pin pong, me gustan más las playas solitarias, pero es el mar el que me tendría horas detenida, pues sentir como el agua se estiraba para irme a buscar es un juego que acostumbro cada vez que lo visito, como también; dejarlo que me bañe con esa agua bien helada, hace que pueda reflexionar año a año que es lo que hice y ver mis sueños para lo que se viene, claro que con la modalidad de una cámara fotográfica para poder llevarme un pedacito del mar que tanto quiero.
Poner a un libro y al mar en una balanza no me haría saber cual de los dos pesa más para mi, acompañan en distintos momentos y creo que para un libro hay que hacer ambiente, hay que estar en cierta disposición anímica y energética porque sino uno termina quedándose dormido con él, sobretodo si es muy grueso y denso. Ya que creo, debe ser ante todo un placer no una obligación.

9:36 PM  
Blogger Aщa said...

Ayer pasé por tu ex biblioteca.. Que nostalgia!

5:37 PM  
Blogger Unknown said...

Hola! Tanto tiempo... Yo estaba de vacaciones de invierno y una noche, con un grupo de compañeros de colegio fuimos al cine de Cartagena. El tìtulo de la pelìcula no me dijo nada(El ùltimo hombre en la tierra), pero a los 5 minutos estaba claro que era "Soy Leyenda la novela de Richard Matheson, que habìa leìdo hacìa poco en la colecciòn Minotauro de la Editorial Sudamericana (que todavìa existe o existiò hasta hace poco) dedicada en exclusiva a ciencia ficciòn. A medianoche, nos devolvimos caminando hasta El Tabo... con el temor aùn vivo, alertas a cualquier sombra que se moviera a los costados del largo, oscuro y solitario camino... Vale la pena verla, no solo por Vincent Price, sino que por su fidelidad a la novela, que vale la pena leerla.
Una de sus virtudes: no explica por què sucede lo que sucede. Las explicaciones estàn demàs, algo asì como en la noche de los muertos vivientes, que vì hace poco (creo que por dècima vez, o algo asì).
Por ùltimo, me interesarìa intercambiar los vìnculos de los blogs. Soy nuevo en esto...
Saludos

7:22 AM  

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