Paseos por el Parque O’Higgins
La presencia del Parque O’higgins ex Cousiño, es bastante significativa para el barrio Rondizzoni, por historia, como punto de referencia, por ciertas tradiciones que aún representa y que además, soluciona en parte uno de los grandes problemas urbanísticos de la ciudad de Santiago, que es la ausencia de áreas verdes, constituyéndose en una alternativa para los paseos familiares, especialmente de las clases populares y medias. Muchos de ellos hacen picnics y asados sobre los pastos o sentados en sus mesas de madera. Los días viernes van muchos jóvenes de institutos de educación superior aledaños y tiran longanizas a las parrillas (dispuestas una por cada mesa) las que sirven de acompañamiento para las innumerables cervezas y cajas de vino, la brisa que producen los frondosos y grandes árboles, más el clima distendido y relajado del ambiente, hace que los líquidos fermentados surtan un efecto más poderoso y estos mismos antiguos y enormes árboles que pueblan el Parque, les sirven como apoyo o escondite para sus más urgentes necesidades biológicas producidas por el alcohol.
Imposible e injusto resultaría olvidar la laguna del Parque Japonés, turbia y con sospechosas sustancias nadando en su interior, la que es usada como una piscina improvisada por decenas de valientes e intrépidos infantes que sumergen sus cuerpecitos en el interior de esas aguas. Algo más dignificante se aprecia por las orillas de la laguna, donde las familias extienden una manta sobre el césped, no muy bien cuidado y sacan bebidas más distintos comestibles, especialmente pollos asados o sándwiches especiales para la ocasión, sus rostros y gestos manifiestan un gran gozo, es un panorama tan íntimo como social.Otros van a practicar deportes en las distintas canchas; patinaje, basketball, tenis o simplemente recorren los caminos del Parque en bicicleta. Personalmente y así como mucha gente que prefiere permanecer recluida en su estrecho nicho llamado departamento, no fui un visitante asiduo al Parque, aunque cuando me alejé de esos barrios, comencé a visitarlo más, invadido por la nostalgia que suele aparecer con gran fuerza después de los treinta y tantos, sobre todo con los rincones que uno tuvo más a mano y no valoró lo suficiente en su momento.
El Parque tiene también sus bordes y calles que lo acordonan. Una de ellas es Beucheft (ahora calle Rector Juvenal Hernández Jaque). Una caminata por esta vía, puede llegar a ser un agradable paseo, una experiencia gratificante, primero porque los árboles que milagrosamente emergen del parque dan sombra prácticamente hasta la mitad del espacio, que se podría denominar vereda, pero que en realidad es un camino de arenilla, lo segundo, es la arquitectura de las casas y los hermosos y pequeños pasajes que la interceptan, que nos dan la impresión de entrar por un cuadro que nos transporta a otro tiempo, que testimonia una manera distinta de vivir, que quedó en el pasado, pero que nos reconforta cuando la vemos. Sin embargo, las nuevas construcciones se han alzado en los alrededores, esto naturalmente porque es un sector residencial y revalorado con el tiempo. En la calle Club Hípico por ejemplo, la verdad es que si bien no puedo irme en contra de manera tan drástica contra estas edificaciones, ya que vivo en una de ellas, la mayoría tiene la gran desventaja arquitectónica, no guardan ni la menor relación estética con el conjunto y sus habitantes ni hablar, tampoco aportan mucho a la vida del barrio, la mayor parte no comparte con su entorno, es raro ver a estos vecinos en el Parque, o en algún bar de los alrededores, o conversando con la dueña del almacén, más bien se creen el cuento de que viven en un lugar exclusivo y se encierran en sus jaulas. Poca es la gente que se ve paseando por este barrio, ¿será que habrá mayoritariamente adultos mayores?, ¿será que los paseos han quedado relegados a la sección de “perdida del tiempo” en la nutrida agenda del santiaguino contemporáneo? La gente ocupa el lugar donde vive de una manera extremadamente funcional y prácticamente no mantienen un vínculo con su ambiente. El uso del auto, en los nuevos condominios, es un factor fundamental para este desapego con el entorno, aunque tengo amigos que no tienen vehículo y tampoco salen a caminar por las calles o intentan conocer un poco más el lugar donde viven.


9 Comments:
Muy buena reflexión... Casi nadie recorre su entorno...
Son pocos los que se atreven a indagar más allá del metro cuadrado en el que se refugian.
Un abrazo.
pasador ¿Cuando volveras a escribir?
Siempre entendere que sigas tu corazon, escribes muy bello y debes darte un tiempo para hacer lo que te gusta. Espero poder leer los escritos de P. ya que lo conoci y se me hace mas cercano.
siempre estoy escribiendo, tenía ganas de crear otro blog, pero no me da el tiempo. gracias.
Es el único medio que tengo de leerte: en este blog. Habrá que tener paciencia entonces con tus proximos escritos pasador.
que triste ya no escribes
Pasador se ha detenido en el tiempo, quizás cuantas nuevas aventuras nos perderemos quienes te leemos, sigo leyendo, mañana hay prueba. Espero leerte pronto...
Ojalà cuando vuelvas a escribir me digas donde escribes para poder leerlo, siempre me ha gustado mucho como escribes, y me gustarìa saber en que has cambiado, el estilo cambia con el tiempo.
fue en ese parque en el que conoci el amor en los brazos de un bibliotecario, el hombre mas maravilloso que puede existir, te amo alejandro castro y siempre llevare conmigo ese hermoso recuerdo
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